miércoles, 24 de abril de 2013

Un NO con apellido

Post Macarena Ortiz

La mayoría de las Bitácoras sobre declaraciones personales consignaron a la declaración NO como una de las más difíciles de hacer.
Por esto quise hacer una pequeña profundización, porque la coincidencia me hizo pensar nuevamente sobre esta potente palabra.
¿Y qué dice uno cuándo dice No, entendiendo que se está negando a realizar una acción? Yo ahora veo por lo menos 3 posibilidades:
“No puedo”; “No quiero”, “No me es permitido”
La primera, el “No puedo”, a su vez puede estar ligada a una falta de competencias y aptitudes propias de la persona, cosa que en el mundo empresarial es difícil  poner como posibilidad. Para qué decir en el mundo del apostolado periodístico. “No puedo porque creo que no tengo las competencias, no soy capaz técnicamente”, suena duro, pero hay muchas posibilidades detrás. Si se expresa así se abren opciones de capacitación, ayuda de otros, aplazamiento del sí hasta tener las habilidades. Para hacer este "No puedo" se tiene que tener seguridad en las otras competencias que me avalan en lo laboral, es decir, hay que tener un núcleo de autoestima sólido.
“No quiero”.  En el ámbito laboral es casi nula la posibilidad de decirlo abiertamente. De inmediatamente va esa aceptación obligada, que nos hace contarnos el cuento de que somos víctimas de las circunstancias. Pero meditar y aceptar que no quiero permite una conversación interior muy nutritiva. ¿Por qué no quiero? ¿Es por la forma? ¿Es por el fondo? ¿Contraviene mis valores? Y la más potente: ¿me da miedo?
El miedo está detrás de muchos No. Ya entraremos en ese punto más adelante.
Y finalmente, “No me es permitido”, apela a límites que están fuera de mí. Puede ser que las acciones no estén dentro de mi cargo o que las acciones están fuera de los marcos éticos que la empresa se ha dado.
Y una cuarta no nombrada: “No puedo porque esa acción contraviene mis propios valores”.  Esta declaración acrecienta la confianza de los grupos y me permite configurar  de mejor manera el futuro con ese equipo. Porque no sólo declara sus valores, si no que actúa de acuerdo a ellos.
Un “No con apellido” hace que se entiendan mejor el contexto, las razones, las inquietudes y el propósito. Y lo más importante, nos hace entender el observador que estamos siendo en ese momento.

3 comentarios:

  1. Hay varios factores para un NO....me interesa mucho el tema del miedo o el temor, que dependiendo del contexto contribuye al si también.
    Pero con respecto a los apellidos del NO...me representa el no quiero, aun cuando reflexione sobre los motivos, el no querer hacer algo predispone esa declaración a un conflicto, por lo que quierase o no, generara cierta movilidad.

    ResponderEliminar
  2. En realidad es difícil decir no. En mi caso he tenido que aprender a decirlo, ya que antes me costaba mucho. Creo que principalmente el miedo o el temor al rechazo inhibe a que las personas digan no. Además que si uno no sabe decirlo, muchas veces los otros se enojan o no entienden nuestras razones. Por eso es importante aprender a decir que no con apellidos, con argumentos y razones tal como dice Macarena en el texto.

    ResponderEliminar
  3. Qué difícil es decir NO, pero a veces es como liberador decirlo.
    He escuchado más de una vez a niñitos preguntar a sus padres ¿pero por qué no? y los padres sólo le responden "porque no". Y los argumentos? A veces la tentación de no dar razones puede imponerse, pero coincido en que es mejor un NO con apellidos.

    ResponderEliminar